
La noche se cernia sobre mi. El camino apenas alumbrado con la pequeña linterna que llevaba conmigo. Aún así me interne con valor, y aunque miraba alrededor constantemente y no percibia nada extraño no dejaba de tener la sensación de que el peligro era real. No tenia duda alguna de que por muy oscura que se volviera la senda debia recorrerla.